La primera percepción es que es un lugar extremadamente tranquilo, lleno de espacios amplios, que parece una sala de exposiciones dadas las múltiples obras exhibidas en los diferentes cuartos de la casa y, con mesas y sillas donde un número reducido de personas se encontraban principalmente leyendo. Nos dirigimos a lo que parecía ser un punto de información para preguntar qué era ese lugar, si era público y qué servicios prestaba. Con la cordialidad que caracteriza la atención que presta el BR en sus diferentes áreas culturales, una asesora nos explicó que se trata de la Casa Gómez Campuzano, donde se encuentra la colección permanente del artista Ricardo Gómez Campuzano junto con la colección Alfonso Palacio Rudas, un fondo bibliográfico conformado por más de 40 mil volúmenes que fue donado al BR en 1997. Además de esto, esta casa es una “extensión” de la BLAA donde los usuarios pueden acceder a los diferentes servicios bibliotecarios, lo que significa que si se es miembro de la red de bibliotecas del BR, se puede solicitar por ejemplo el préstamo de libros a través del catálogo en línea y que estos sean enviados a la Casa Gómez Campuzano. La pregunta obligada que nos faltaba hacer y que finalmente hicimos con algo de pena fue: ¿hay servicio de WiFi? a lo que la asesora nos confirmó que sí y completamente gratuito. Nos quedamos mirando la una a la otra como diciendo: “¡este es el lugar perfecto!”
Fue así como disfrutamos de un lugar maravilloso, lleno de tranquilidad, donde adelantamos tareas de la Universidad y donde muy seguramente cuando llegue el momento, trabajaremos allí nuestro proyecto de investigación.
Cuéntanos si ya conoces éste lugar y cuál ha sido tu experiencia. De lo contrario, estás más que invitado a visitarlo y aprovecharlo.
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